En un retazo de tierra
de la “Esmeralda
del Sur”
un joven apasionado
soñó una bella quimera.
Un pueblo de feligreses,
pintoresco, laborioso
fue creciendo con el tiempo,
germinando nuevas mieses.
La llanura se transformó
en un damero de verdes:
cosechas, granjas y campos
crecieron con tenaz labor.
Un hornero en la catedral
su morada edificó
y la Virgen lo cobijó
como providencial señal.
Enigmático Venado
sobrevivió al olvido
él cuida de sus amigos
los buenos sueños sembrados.
