Boletín trimestral de Literatura Infantil y Juvenil

Boletín trimestral de Literatura Infantil y Juvenil

martes, 15 de septiembre de 2015

Boletín Literario Regional N° 3



En este tiempo los habitantes de la comarca reciben con esperanzada atención el equinoccio de  primavera… Los duendes, los silfos, las hadas y las ondinas - aliados y colaboradores de Traumá Truli -  se muestran en cada rincón de la llanura para celebrar la vida en toda su variedad de expresión y eclosión… el germinar y florecer de los proyectos iniciados en la primera estación de la calesita del Sol.
El paisaje se puebla de trinos y poesía, de música y colores, aromas, sabores y sensaciones a estrenar, tesoros por descubrir… con amigos y seres maravillosos…
Vamos al encuentro entonces, con expectativa y felicidad, para sentir raíces en los pies y alas en el corazón…

¡A volar!

viernes, 11 de septiembre de 2015

Con lo que muevas

Cuidado con lo que muevas,
porque todo podría moverse.
Cuidado donde apoyes tus manos,
porque, en todo, podrías dejar tus huellas.
Y no es
que las huellas sean imborrables,
pero son huellas.
Cuidado, en todo caso,
en dónde quieras dejar
tus marcas.
Nada es inocente en el sentido,
de que no tenga consecuencias,
y no quisiera que las tuyas
fueran tan inadvertidas, es decir,
que hicieras como si no supieras si te pido que mires dónde te posas
y que no pretendas que no sabías, o no veías.
Cuidado con lo que muevas,
porque en todo podrías dejar tus huellas.
Cuidado donde apoyes tus manos,
porque todo podría moverse,
igual como sigue la vela al viento.
Y no quisiera que digas,
que no querías quien te siga
ni te sigan
habiendo fingido que no sabías
cómo todo, hasta el aire virgen de los hielos,
espera un movimiento
ni hay luz sin sombra
ni voz sin consecuencia
igual que sigue la vela al viento
y la vida donde soples
aliento.
Por lo demás,

adelante, por favor.
                              Luis Pescetti

jueves, 20 de agosto de 2015

EL FUENTÓN AL REVÉS

HABÍA UNA VEZ…
                                  Un fuentón olvidado en la casa de una abuela (también olvidada), en un patio habitado por chatarras, donde el color que más se veía era el gris.
                                  Doña Carmen era una viejita muy arrugadita, hermosa y cariñosa; su casa había estado llena de hijos, nietos y amigos, pero poquito a poco, ella se fue quedando en compañía de su soledad.
                                   Una mañana, de esas en las que parece que el sol nos sonríe, Doña Carmen sintió la melodía de una nueva y dulce voz, que estaba muy cerca… la viejita arrugadita trató de descubrir de dónde venía, pero sus oídos ya no funcionaban muy bien, entonces tomó su bastón, para  que él la ayude a escuchar con el corazón… cuando de repente… SPLOPPP… La abuela cayó al suelo al chocarse con una niña que venía cantando distraída y no vio el fuentón olvidado.
-Perdón señora, es que no la vi, yo sólo… ¡este fuentón!!!
-Shhh- interrumpió la viejita arrugadita, y la niña en un primer momento se asustó… hasta que vio la sonrisa de la anciana entonces suspiró aliviada.
-Dígame que puedo hacer para ayudarla, haré lo que usted me pida: la levanto, le traigo un vaso de agua, le alcanzo su dentadura, llamo a la ambulancia, ¡¿tiro este fuentón?!!!
-No bella niñita, este fuentón me acompaña hace 100 años y estaba olvidado, como yo; si vos te lo tropezaste y luego a mí, esto tendrá algún significado que debemos descubrir.
            Y de a poco, con ayuda de la niña, la anciana logró sentarse en el sillón que estaba ubicado al lado de la puerta de la casa.
-¿Cómo te llamas?- preguntó.
-Violeta  ¿y usted?
-Yo soy Doña Carmen… y ¿qué hacías en mi patio?
-Ay disculpe, no sabía… hoy nos mudamos con mi familia a este pueblo, a la casa de acá al lado. Nosotros venimos de una gran ciudad, donde hay de todo y, la verdad, le digo un secreto, pero no se lo cuente a nadie, este parece un “pueblo fantasma”, esos de las películas de terror!!! Creo que aquí me voy a aburrir mucho y voy a extrañar todo lo de mi ciudad…-Y dos lágrimas dejaron caminito en las mejillas rosadas de la niña, como los que dejan las babosas en las baldosas.
            Entonces, dulcemente, Doña Carmen sentó a Violeta a sus pies, sobre el fuentón que estaba al revés…y empezó a contarle un CUENTO. Y poquito a poco un tibio rayo de sol hizo desaparecer los caminitos de babosa en las baldosas.
           Y CADA TARDE…Doña Carmen  volvía a escuchar la melodía de una ya conocida y dulce voz, y el patio se llenaba de color.
           Y CADA TARDE… sentaba a Violeta  a sus pies, sobre el fuentón que estaba al revés.
            Y CADA TARDE…un tibio rayo de sol hacía desaparecer los caminitos de babosa en las baldosas. 
                                                              
                                                                                © Doris De Lellis

domingo, 21 de junio de 2015

La comarca de Traumà Truli


Boletín Literario Regional N° 2

En esta edición en la comarca los duendes, los silfos, las hadas, las ondinas y los amigos de Trauma Truli  se preparan para iniciar el viaje hacia el interior de la Tierra, debido a la proximidad del solsticio de invierno… las energías que reinaban en el “afuera”, durante el otoño comienzan a “instrospectarse”, llegando a su punto crucial cuando comienza el invierno.
La vida ya no se percibe en el afuera, los árboles están desnudos, la fuerza de vida expresiva, late ahora adentro de la tierra y en el interior de las cosas.
Las fuerzas se concentran en las raíces, es el momento de “gestar”, hay una fuerte percepción de la muerte… de profundo silencio antes de un gran cambio. Iniciamos este viaje junto a los autores regionales en armonía con la vida telúrica expresiva que teje en nuestro interior la trama invisible que nos sostiene unidos como comunidad.
¡Buen viaje!

sábado, 13 de junio de 2015

Mujer armonía de vida



Despierta temprano, es otro día,
la radio ya se expande por la casa,
la música la abraza con su ritmo
y ya sus pies se envuelven en la danza.

Ama el quehacer de todo cotidiano,
el sol que ya se extiende en la ventana,
regala su luz para borrar las sombras
y ya todo es ala en la mañana.

Disfruta andar por calles invadidas,
feliz en su encuentro con amigos
y en su charla expresiva que contagia
la alegría de ver madres y niños.

Siempre tiende sus manos
para aquellos que más lo necesitan
y aún con aquellos que la hieren,
siempre lleva en su rostro una sonrisa.

Después la noche tiene su escenario
y es otro mundo donde el baile palpita
un cielo que regala estrellas,
mira la luna y sonríe. Esta es su vida.

                                        © Mirley Avalis